Bobadilla de mis penas, no quisiera conocerte. Fuiste mi larga condena, con agonía de muerte. Lo digo como lo pienso, y de mi alma lo confieso, que he llorado muchas veces, pensando en mi regreso.
Pero ya me queda poca mili, y mi libertad se acerca, que me voy a volver loco, cuando me den la licencia. Pasaré yo en el tren, alegre y satisfecho, dejándome atrás para siempre, éste cruel destacamento.
Tres viva me brotan ahora, de mi corazón de hombre, que lo he superado, orgulloso y de uniforme, viva mi patria, viva Dios mío, y viva mi licencia grata.


