Fina del Zurito

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Cuando era jovencito todas las niñas me gustaban, pero cuando veía a la Fina del Zurito, mi corazón palpitaba. 

Era mi plato fuerte, la que más me gustaba, yo pasaba por su calle por ver si la veía, barriendo la puerta como costumbre tenía. 

Una tarde de las tantas, ella a por agua fue, como costumbre tenía, al grifo de la pará, porque otra fuente no había. En los tubos la esperé, a qué ella llegara, y empezamos a charlar, mientras el cántaro llenaba.

 

Le pedí de acompañarla a su casa, y de hombros se encogió, a mí me temblaban las piernas, de alegría y emoción. 

Cuando llegamos a su casa, en la puerta la esperé, que soltara el cántaro y saliera otra vez. 

Continuamos la charla y la mano le pedí, ella me miró a los ojos, y me dijo que sí  

Cuando transcurrieron varios días, con su padre hablé, como costumbre había, para entrar en la casa, a hablar con su hija. 

Ya éramos novios, y yo pensaba noche y día, de buscar una vida mejor, para quitarla del campo, tanto a ella como yo. 

Sin pensarlo un segundo, la Guardia Civil solicité, y la suerte me acompañó, aprobé a la primera, gracias a Dios, el día 1 de enero de 1962.

Son fechas que no se olvidan, y se graban en la memoria, lo mismo que el primer beso, o la fecha de la boda.

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